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martes, 28 de agosto de 2007

JUEGOS


Recuerdo mi infancia y gran parte de mi adolescencia sólo a retazos, pequeños cortometrajes. Muchos de ellos están compuestos por juegos, sola, con mis hermanas o amigos. A veces hacía deporte, por lo general de forma torpe y con miedo de que algún golpe me hiciera llorar de dolor; otras veces (la mayoría) jugaba sola, bueno, con mi imaginación, siempre hiperactiva. También jugaba con mis hermanas a las casitas, con muñecos o hacíamos expediciones de noche a la terraza de casa, inhospita en la oscuridad. Lo que más me llama la atención de mis juegos de infancia es que no encajaban para nada en los que se supone ha de jugar una niña. He escuchado y leído muchas veces a otras personas transexuales cuyos juegos encajaban perfectamente en el rol que tenían oculto en su corazón y mente. En cambio yo jugaba a cosas de niños y de niñas, no entendía esa distinción porque simplemente ni me la planteaba. Estoy segura de que no soy la única mujer, transexual o no, que le pasaba esto.
Como dicen la canción: Vamos a jugar, tus problemas déjalos... (seguro que más de un@ ya sabe como sigue hehe)

miércoles, 8 de agosto de 2007

Para Eva, valiente entre las valientes.

viernes, 13 de julio de 2007

LO QUE ME IMPORTA ES LA LOCURA.

En este post anterior hablé sobre el día que obtuve el informe psicológico, y por supuesto no podía dejar pasar el momento sin una tira cómica.
Este informe no sólo confirma de manera oficial lo que yo ya sabía, sino que dice que no estoy como un cencerro, que estoy mentalmente sana. En todo este proceso más de una persona ha pensado que mi percepción de la realidad está deformada, que en definitiva estoy más sonada que unas maracas, entre ellas la psicóloga del Carlos Haya. Pues bien, esos folios verjurados dicen totalmente lo contrario.
Es una pena que las personas que supuestamente están para ayudarte te pongan zancadillas, pero en fin... esa etapa ya ha terminado, y ahora empiezan unas cuantas más.

PD.: He llegado a la conclusión de que la vida sí que necesitaría un informe psicológico que demuestre su cordura :P

miércoles, 4 de julio de 2007

LA GUIA EN FORMATO DIGITAL

¡Ya podéis descargar la guía en formato PDF desde cogam.org! He agregado un enlace directo para quién no la haya podido conseguir en formato impreso o quién prefiera tenerla en su disco duro.

Espero que sea de vuestro agrado, yo estoy más orgullosa de mi (nuestra) niña...

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martes, 19 de junio de 2007

Los profes de lengua y literatura suelen demandar en sus exámenes resúmenes acordes a la naturaleza del resumen, es decir: que en poco espacio se explique el contenido de lo leído, a ser posible con no más de dos o tres frases. Esta tira se adapta a esa premisa. Lo ocurrido en la vida real fue más duradero, hablando tranquilamente con mi padre. Pero lo importante es que ha ocurrido, y más o menos de esta manera. Tenía una deuda pendiente conmigo y con mi padre, debía contárselo yo, aunque mi madre, que es más buena que el pan, ya le fue "haciendo el cuerpo". Aparte de eso, mi padre no es precisamente tonto, todo lo contrario: más listo que el hambre, y tras su novela del oeste de Marcial Lafuente Estefanía se va quedando con todo.
Mi mayor temor de hablar con él abiertamente sobre mi transexualidad era que sabía que especialmente él lo iba a pasar mal, pues yo era el otro "varón" de la familia. Su respuesta ante esto, cuando se lo comenté, fue: "Bueno, ahora tengo 3 hijas en vez de dos hijas y un hijo". Suena a resignación, pero sé que es un principio para la comprensión.
Me dijo que es mi vida, y que yo soy responsable de los aciertos y de los errores que cometa, al igual que él lo fue en su día. Por lo pronto, tanto él como mi madre están preocupados por si estoy cometiendo un error que me perjudique de por vida, pero yo sé que el error lo hubiera sido no hacer nada.
A la conversación se unió mi madre, y me dieron buenos consejos y me mostraron su apoyo, cosa que me llenó de alegría. Lo más importante para mí, que es mi familia, ya no la siento tan lejos, con la excepción de mi hermana pequeña... pero bueno, tiempo al tiempo.

viernes, 1 de junio de 2007

VIDA REAL

Hace unas semanas que estoy haciendo lo que los psicólogos llaman "vida real", es decir: vivir las 24 horas como mujer, desarrollando un rol femenino en todos los aspectos de mi vida. Salgo vestida de chica (menudo alivio...), me relaciono como Aniel, vivo como Aniel y me niego a disfrazarme más. Es la cosa más reconfortante que me ha ocurrido en mi vida, el bálsamo exacto que mi alma necesitaba. Hace poco una buena amiga me dijo: "Es la primera vez que te veo tan feliz", y nos conocemos desde hace mucho. El único escollo a esta felicidad es que mi familia sigue sin aceptar mi transexualidad, si aceptarme en definitiva, pero bueno, cada vez lo llevo mejor, toca ser egoísta y tirar "p'alante".

El término "Vida real" no me gusta nada, porque da la impresión de que lo pasado antes es irreal, que durante ese tiempo no hemos sido mujeres (u hombres). Aunque no vivamos en la sociedad según nuestro sexo, vivimos todos los días siendo nuestro sexo real, en nuestra mente, alma y corazón. Todo lo que hayamos sufrido por no poder vivirlo plenamente también es vida real, y todos aquellos momentos en los que hayamos podido ser felices antes también son "vida real". Nuestro pasado, bueno o malo nos forma en gran medida, y es tan real como la vida misma.
Así que yo cambiaría "Vida real" por "Vida nueva".

Veamos que me depara la mía =)

domingo, 27 de mayo de 2007

LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE.


Suele ser el primer paso, discreto, privado, íntimo. Cuando elegimos nuestro nombre es un gran momento aunque a ojos del mundo pase desapercibido; ya empezamos a vivir nuestra "vida real" aunque seamos anónim@s para el resto, pero no para nosotr@s. Con nuestro nombre real llegan los primeros pensamientos firmados con el, y nos animamos en los momentos difíciles simplemente nombrándonos. Cuando nos escondemos, lo hacemos en la cueva del autoconocimiento, donde ya somos un poco más nosotr@s mism@s y miramos el mundo con renovadas ilusiones, sueños y anhelos, esperando salir.
El día que elegí mi nombre fue como un amor a primera vista. Lo leí y supe que era el mío. Sé que es un nombre ambiguo y que da lugar a confusiones, cosa que no me conviene, pero hemos hecho mucho camino junt@s y es ya una parte de mí. Si alguna vez pensé en cambiármelo por miedo a esa ambigüedad enseguida me arrepentía, pues era como traicionar a un amigo. Quizá pueda parecer exagerada, pero el ser humano necesita nombrarlo todo para que tenga una existencia real, incluso a si mism@.

¿Quién se anima a contarme el origen, la historia tras su nombre?

jueves, 3 de mayo de 2007


El nuevo personaje ya tiene nombre, y un esbozo de su historia. Elegí este nombre no por la fiereza o la masculinidad implícita en él, sino por uno de mis personajes de película favoritos: León, el profesional, interpretado por Jean Renó. El León de la película es tímido, inadaptado a la sociedad; fuerte en sus convicciones y defiende a quien quiere hasta el final; es torpe para vivir, quizá porque nunca tuvo una vida real. Aún así, cuando cae algo de vida en su vida, la cuida como esa plantita que siempre viaja con él.

El León de Anima Fragile tiene un poco de todo esto, pero de forma más explosiva, como bien se puede comprobar en esta tira. Poco a poco le iremos conociendo, incluida yo, porque por lo general los personajes se me escapan de las manos.

miércoles, 18 de abril de 2007

WAIT

Cuando era pequeña, por raro que parezca, las salas de espera me tranquilizaban. Como ya dije en algún post anterior, fui una niña hipocondríaca. A mucha gente esto les puede parecer un tanto ridículo, que alguien finja enfermedades que no tiene, pero ahí está el gran error: SÍ LAS TIENE. Aunque sean enfermedades creadas por el cerebro (en mi caso fruto de una ansiedad que por aquel entonces no tenía nombre), el cuerpo las sufre de igual forma, y duelen, y molestan y dan miedo. Mi cabecita gritaba "¡Ey, me pasa algo malo, hacedme caso!" y estar en una sala de espera con mis padres significaba que el mensaje había llegado alto y claro, aunque fuese un mensaje erróneo.
En la actualidad odio las salas de esperas. Recuerdo que un día simplemente estuve bien, pasada la adolescencia. Mi "problema" empezaba a estar más claro en mi mente, en todo mi ser, lo cual no significa que aún fuese lo suficientemente valiente como para decirme: Es esto. Y claro, de nuevo presión, agobio, desesperación, incomprensión, frustración, cosas que me hicieron explotar de otra forma; pero esa es otra historia.
El motivo por el que las salas de espera me ponen nerviosa en la actualidad es porque se han convertido en el símbolo de un lugar donde personas que deberían ayudarte no lo hacen, donde te complican la vida aún más si cabe mientras se reza el lema "Estamos aquí para ayudarte".

PD.: He aprovechado para introducir un nuevo personaje. En próximas tiras sabréis quien es ^^

lunes, 9 de abril de 2007


No deja de sorprenderme cómo nuestro cerebro se las apaña para esconder en un recoveco inhóspito lo que nos hace daño, lo que creemos que no es correcto, lo que nos avergüenza. Cuando resulta que todo eso es precisamente lo que realmente somos y caemos en la cuenta de ello, se ha de rescatar ese baúl que nos contiene, pero está tan enterrado en prejuicios, miedos e incomprensión que hay que escarbar hasta dejarse las uñas para sacarlo a la luz. Yo ya lo desenterré y poco a poco saco fuera todo su contenido, porque es como el bolso de Mary Poppins, donde cabe más de lo que parece.
Tras años de terapia psicológica y necesidad de encontrar, de encontrarme, he sido capaz de echar vista atrás, de recavar en mi pasado, de darme cuenta, como si leyese una novela al revés, que tengo conciencia de ser mujer mucho antes de lo que yo creía, que mi infancia estuvo llena de enfermedades inventadas porque no sabía como expresar lo que me roía por dentro, que mi adolescencia fue una inopia donde fugazmente dejaba ver quién era, y que ahora, como adulta cerca de la treintena, mis ruedas empiezan a colocarse en sus raíles.

Últimamente me miro más en el espejo, y empieza a gustarme lo que veo.

domingo, 1 de abril de 2007

DESEO DESEO...

Esta tira es la prueba de que suelo tener un humor tirando a surrealista... :P

La gran mayoría de las personas suele tener deseos por cumplir, también la gran mayoría de las personas nunca ven cumplidos esos deseos, en gran parte porque no les dan importancia, "sólo son deseos". Las personas transexuales tienen un deseo que no pueden ignorar, un deseo que nace de la identidad, de la necesidad de esta, y hacemos lo que está en nuestras manos para verlo cumplido porque de ello depende nuestra felicidad. Si me paro a pensarlo puede que aplicar la palabra "deseo" a esta situación pueda parecer frívolo, pero si un@ de nosotr@s tuviese delante una lámpara maravillosa que le concediese un único deseo, estoy segura de saber cuál sería. Por desgracia es una fantasía, y en la vida real nos toca cumplirlo a base de luchar, desesperar y vuelta a luchar.

Mensaje para mi gran amiga: esta tira va dedicada a la fuerza de tus deseos. Que se vean todos cumplidos.

domingo, 25 de marzo de 2007

DESTILADO DE FELICIDAD


No hace falta un motivo enorme para llorar de felicidad, simplemente un buen motivo. Hace unos días, en mis 29 años de vida, llegó ese primer motivo. Fue en acto en apariencia pequeño, pero para mí enorme, porque ese día me sentí y vi tan mujer que estallé en felicidad. Y ese día me sentí un poquito más aceptada por un miembro de mi familia.
Quizá la felicidad eclipsara el motivo, pero no es cierto que este importara poco.

domingo, 18 de marzo de 2007

PESADILLAS

El año pasado, en Noviembre, inesperadamente me quedé en el paro, lo cual significaba para mí no poder continuar con las sesiones de depilación facial mediante láser. Con el paso de las semanas veía como el vello que quedaba empezaba a emerger, haciendo bandera del reinado de la testosterona. Esto, cada noche, se manifestaba en mis sueños, o mejor dicho: pesadillas. Era rara la noche que no soñaba con algo referente al vello, cada vez de maneras más bizarras y extendiendo la pesadilla a todo mi cuerpo. Una noche soñé que me miraba al espejo y era una especie de erizo, con púas por todo el cuerpo. Trataba desesperadamente de limarlas con todo tipo de objetos que rasparan o cortaran, llegando a intentarlo con una lijadora eléctrica, pero nada servía, las púas continuaban en mi piel, sobretodo en mi rostro. Me desperté llorando y me costó muchísimo conciliar el sueño.
Por suerte hace unos meses volví a trabajar y pude reanudar las sesiones de láser. En la actualidad casi no tengo vello facial, cosa a la que las hormonas están ayudando mucho. Me miro en el espejo y me pongo contenta de que por fin ese dedo chivato en forma de sombra en el rostro está desapareciendo junto a las pesadillas.

Ciertamente soy muy proclive a soñar con lo que me agobia o me preocupa, y como son muchas las cosas que lo hacen, mis noches son de lo más moviditas.

jueves, 1 de marzo de 2007

DIA PARA RECORDAR.


Hoy es un día para recordar el en futuro, hoy es nuestro día, pese a las dobles caras de partidos y sectores ultraconservadores que rezan muy bien aquello de a Dios rogando y con el mazo dando.
Mientras escribo esto se acaba un día importantísimo para l@s transexuales en España: el día en el que empezamos a ser cuidadan@s de pleno derecho y no apátridas en tu propia patria.
También es un día para recordar el pasado y a todas las personas que se han dejado la piel y en ocasiones la vida antes de que este paso se diese, haciendo que se haga realidad lo que hace mucho era una utopía.
Yo he brindado en privado, me hubiera gustado poder juntar una copa con alguien que quisiera entender lo grande de este momento, pero tuve que hacerlo con mi reflejo, quien esbozaba una sonrisa.

Esta tira tambien refleja uno de esos momentos que celebro sola, aunque sé que mi Eva de carne y hueso me mimaría así.

domingo, 18 de febrero de 2007

FAMILIA

Este es uno de los pasos más importantes en las vidas de much@s transexuales: Contárselo a la familia, y no utilizo en término "confesar" porque se me antoja como algo malo o pecaminoso.
Las reacciones son de lo más dispares, muchas veces desafortunadas, lo cual lleva a más sufrimiento, incomprensión y marginación. Queremos ser aceptad@s y el primer escalón debería ser la familia, pero raramente lo es. Por lo general se le cuenta primero a amigos y desde que existe internet, a esas amistades que están a muchísimos kilómetros tras una pantalla como la nuestra.

Una noche que estaba a solas con mi madre me armé de valor y se lo conté. Mis hermanas ya lo sabían, y sus reacciones, aunque buenas, después se alinearon con la de mi madre.
Le dije que soy una mujer, que soy transexual y que estaba yendo a un centro especializado en transtornos de identidad de género para poder ser, algún día, totalmente mujer. Hasta ahí más o menos bien. El problema llegó cuando me pregunto si entonces me gustaban los hombres. Le dije que no, que me gustan las mujeres y entonces algo se quebró en el camino a la compresión. Eso era imposible, porque ya que tengo cuerpo de hombre y me gustan las mujeres, para qué convertirme en mujer. La cosa es que ya soy una mujer, y nada tiene que ver la identidad de género con la identidad sexual, pero no pude sacarla de ahí... y aún no puedo. Sé que mi madre me quiere muchísimo y que ese estado de "aquí no ha pasado nada" será transitorio, conforme yo vaya siendo cada día más yo misma y se de cuenta de que no es una locura transitoria me terminará aceptando tal y como soy. Tiempo al tiempo (debería tatuarme esta frase, parece que me acompaña siempre...)

sábado, 10 de febrero de 2007

FEMINIDAD

Mi relación con la feminidad es de amor odio. Me explico:
Hay una terrible doble moral en esta sociedad acerca de las mujeres transexuales. Por un lado parece ser que debemos ser más femeninas que las mujeres biológicas para "compensar", incluso para muchos psicólogos esto es un requisito para diagnosticar transexualidad. Por otro lado para muchas personas que no deberían tener este apelativo, nunca seremos mujeres "de verdad", por muy femeninas que seamos. Yo les digo a todas estas personas QUE NO TIENEN NI IDEA. De base somos mujeres, y tenemos derecho a ser femeninas o no, pero es algo que elegimos nosotras, porque nos guste serlo, no porque haya que serlo. Yo estoy segura de ser una mujer poco femenina, cosa que cada vez me importa menos. No he de demostrarle nada a nadie, sé lo que soy y con eso me basta, y el simple hecho de dar libertad a mi naturaleza ya me hace femenina, cosa que he comprobado hace muy poco. Estoy en un curso de formación laboral y, para mi sorpresa, sin decir nada, sin siquiera decir mi nombre, los compañeros del curso me hablan en femenino y se dirigen a mí como mujer, aún vistiendo ropa de hombre. Estoy feliz por esto, aunque todos los días tema que esta burbuja se rompa, pero al menos me ha demostrado que esa feminidad que a veces nos forzamos en buscar reside simplemente en ser nosotras mismas.

lunes, 5 de febrero de 2007

LAS NARANJAS NO SON LA ÚNICA FRUTA

No, no estoy enamorada. Pero sí que tiendo a ser enamoradiza, al menos eso creo, porque en la actualidad no estoy por la labor.
El amor me ha servido como punto de referencia en mis recuerdos acerca de mi aceptación como mujer. He pasado tanto tiempo oculta de mí misma que necesitaba un punto de referencia a la hora de recavar recuerdos acerca de cuándo empecé a tener claro que algo no iba bien en mí, como cuando se dibuja una perspectiva a través de un punto de fuga. Y un día me acordé de mi primer amor, y de cómo lo viví. Tenía unos 14 años y estaba en el instituto. Ella se llamaba Mariví, y era una chica de aspecto macarra, con corte de pelo masculino, cabello rubio, ojos azules que acompañaban a la perfección ese aire de "si me hablas dejarás de hablar para los restos". Cuando veo los recuerdos desde mi butaca actual, conseguida a base de introspección y experiencia, me doy cuenta de que en esos años suspiraba por Mariví, pero a la vez sentía envidia; de cómo vestía, de lo angulosa que resultaba frente a lo rectilíneo de mi cuerpo, de su aire despreocupado, tan natural, no como mi despreocupación, fruto de la dejadez. Envidiaba su feminidad. Pero el enamoramiento primaba sobre mis deseos, y con el tiempo estos deseos se ocultaron a la par que el enamoramiento desaparecía.
Y así ha sido siempre que me he enamorado de una mujer, un continuo choque de sentimientos y frustraciones. Alguien me dijo una vez que la envidia es uno de los peores sentimientos que existen, así que he decidido apartarlo de mí, simplemente siendo yo, porque querer y envidiar son agua y aceite.
A veces, cuando me pongo en plan melancólica, me digo que llegará el día en que una mujer quiera a Aniel, tal y como soy, tal y como seré.

jueves, 1 de febrero de 2007

¿SER O SENTIR?

Hace unos días volví a la consulta de la psicóloga. Yo iba con ciertos ánimos belicosos, harta de esta situación que tengo en el Carlos Haya. Pero nada salió como tenía previsto, no hubo ningún reproche por mi parte, no porque me echara atrás, sino porque la psicóloga entonó algo parecido a un meaculpa. Eso hizo que limáramos asperezas. Aún así, no se bajó del burro y siguió hablándome en masculino y negando mi transexualidad. Y no solo eso, sino que me vaticinó una vida desastrosa en la que siempre estaría entre la espada y la pared, puesto que ningún profesional reconocería mi condición de mujer y por lo tanto siempre viviré así, en este cuerpo y sin posibilidades de legalizar mi condición. Y digo yo: ¿Quién puede saber el futuro de nadie? ¿Cómo puede asegurar tan categóricamente que voy camino de la autodestrucción? ¿Por qué no admitir que soy una mujer?
Yo no sé si nací mujer, para mí, durante mi infancia yo era igual que mis hermanas, no había nada que nos diferenciara, salvo nuestras ropas y, en aquel entonces, esa cosa a la que llamo "el enemigo" carecía de relevancia. Fue en la adolescencia cuando noté que algo no iba bien, que yo no era como debía ser, cosa que aparté de mi cabeza cierto tiempo con la teoría de que al haberme criado entre mujeres, era normal. Hasta que tu naturaleza te golpea tan fuerte que caes de rodillas y no te queda otra que levantarte mirándola a la cara.

Hace unos días mi hermana mayor me dijo que ella jamás ha visto en mí a una mujer, que ella me conoce desde hace casi 30 años y que, siendo ella una mujer, debería reconocer a otra. Me dijo que no era una mujer por el hecho de sentir que soy una mujer, cosa a la que añadió que es muy distinto ser y sentir, por lo tanto para ella no soy una mujer, aunque yo me sienta como tal. Y me pregunto: ¿Podría alguien decir qué es ser una mujer y cómo se siente ser mujer? Es la misma pregunta con infinitas respuestas de siempre. Yo sé lo que soy y lo que siento. Ya se acabó el tiempo de las explicaciones, de intentar hacerme comprender...

Hay algo que me dijo la psicóloga en lo que le doy la razón: la transexualidad no se elige, pero si se elige el hacer lo posible para tener el cuerpo y la vida que te corresponde.

jueves, 25 de enero de 2007

DE TIENDAS


Seguramente esta situación es más o menos común en todas las mujeres que estén más o menos a gusto con su cuerpo, pero seguramente en el caso de l@s transexuales y concretamente l@s que están en mi situación de tener un cuerpo indefinido, esta situación es más frustrante. Hace unos días cometí (de nuevo) el error de salir sola de tiendas, buscando ropa que fuese más femenina que la que visto en la actualidad: ropa de hombre, ancha y sin formas. Sólo pisé un centro comercial, en plenas rebajas, y salí con las manos vacías al cabo de media hora, eso después de haberme pasado una tarde convenciéndome de que tenía que hacerlo, ir, enfrentarme a mis miedos. Lo único que adquirí fue una ganas de llorar tremendas que reprimí como pude hasta llegar a casa.
El miedo al que quería enfrentarme es la sensación de monstruo que tengo cuando voy de tiendas. Me siento deforme, ridícula, desgarbada, lejos de cualquier indicio de feminidad. Veo toda esa ropa que me encantaría ponerme pero que soy incapaz de hacerlo porque mi cuerpo aún no está mínimamente feminizado. Y veo a todas esas mujeres biológicas que buscan, escogen, se prueban, compran, lucen, despreocupadas...
Puede que resulte patética y superficial, pero es así como me siento en la actualidad. Cuando he llorado la pena y la frustración, dejo cabida en mi corazón para algo de optimismo: "Algún día".
Si Anima Fragile sigue creciendo conmigo, quizá leáis un día una tira en la que soy feliz con mi cuerpo.

sábado, 20 de enero de 2007

Antes de empezar a hormonarme por mi cuenta y riesgo, le había comentado a la psicóloga de Carlos Haya mi deseo de hacerlo, en aquel entonces por la seguridad social. Su respuesta ante esto fue decirme que las hormonas no son la panacea. Acto seguido cambió de tema y no pude explicarle mi punto de vista acerca de la hormonación. Si me hubiera dejado le habría dicho que sé muy bien que el "poder" de las hormonas es limitado, que un cuerpo se feminiza en la medida que este está predispuesto para ello, es decir, que depende mucho de la genética y por lo tanto constitución de cada una. Hasta pasado un año o dos esto es como una caja sorpresa.
También le habría dicho que sé que el proceso es lento y largo, el cual en sus primeros meses te llega hacer creer que eres inmune a los estrógenos de inocuo que parece. Y hablando de inocuidad, le habría dicho que conozco muy bien los posibles efectos adversos y el riesgo para mi salud que supone hacerlo como lo estoy haciendo, riesgos muy graves. Soy transexual, no una loca inconsciente, como algunas personas parecen creer. Estoy corriendo este riesgo con esperanza y miedo, miedo por que mi propio sueño trunque mi sueño.

Pero claro, para poder decir esto tiene que haber una persona que quiera escucharlo.